"Art for Art's shake"

El olor de un libro viejo. Viajar. Teatro. Las sonrisas de madrugada.

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El olor de un libro viejo. Viajar. Teatro. Las sonrisas de madrugada.

9 de marzo de 2014

domingolobo.

[Voy a decirte una cosa, algo que sé hace ya tiempo, y tú también lo sabes ya, pero quizá no te lo has dicho a ti mismo todavía. Ahora te digo lo que sé acerca de ti y de mi y de nuestra suerte. Tú, Harry, has sido un artista y un pensador, un hombre lleno de alegría y fe, siempre tras la huella de lo grande y de lo eterno, nunca satisfecho con lo bonito y lo minúsculo. Pero cuanto más te ha despertado la vida y te ha conducido hacia tí mismo, más ha ido aumentado tu misera y tanto más hondamente te has sumido hasta el cuello en temor y desesperación y todo lo que tú, en otro tiempo has conocido, amado y venerado como hermoso y santo, toda tu antigua fe en los hombres y en nuestro alto destino, no ha podido ayudarte, ha perdido su valor y se ha hecho añicos. 

Tu fe ya no tiene aire para respirar.
Y la asfixia es una muerte muy dura ¿es exacto, Harry? ¿es esta tu suerte?

                                        
Yo asentía y asentía.


Tu llevabas dentro de ti una imagen de la vida, estabas dispuesto a hechos, a sufrimientos y sacrificios, y entonces fuiste notando poco a  poco que el mundo no exigía de ti hechos algunos, ni sacrificios, ni nada de eso, que la vida no es una epopeya con figuras de héroes y cosas por el estilo, sino una buena habitación burguesa, en donde uno está perfectamente satisfecho con la comida y la bebida, con el café y la calceta, con el juego de tarot y la música de la radio. Y el que ama, y lleva dentro de sí lo otro, lo heroico y bello, la veneración de los grandes poetas o la veneración a los santos, ése es un necio y un quijote. Bueno, ¡y a mi me ha pasado exactamente lo mismo, amigo mío! Yo era una muchacha de buenas disposiciones y destinada a vivir con arreglo a un elevado modelo, a tener para conmigo grandes exigencias, a cumplir grandes cometidos. Podía tomar sobre mi un gran papel, ser la mujer de un rey, la querida de un revolucionario, la hermana de un genio, la madre de un mártir. Y la vida no me ha permitido más que llegar a ser cortesana de mediano bueno gusto; ¡ya ésto sólo se ha hecho bastante difícil! Así me ha sucedido. Estuve una temporada inconsolable, y durante mucho tiempo busqué en mi misma la culpa. La vida, pensé, ha de tener al fin razón siempre, y si la vida se burlaba de mis hermosos sueños, habrán sido necios mis sueños, decía yo, y no habrían tenido razón. Pero esta consideración no servía de nada absolutamente, y como yo tenía buenos ojos, y buenos oídos y era además un tanto curiosa, me fijé con todo interés en la llamada vida, en mis vecinos y en mis amistades, medio centenar largo de personas y de destinos, y entonces vi, Harry, que mis sueños habían tenido razón, mil veces razón, lo mismo que los tuyos. Pero la vida, la realidad no la tenía.
Que una mujer de mi especie no tuviera otra opción que envejecer pobre y absurdamente junto a una máquina de escribir al servicio de un ganadineros, o casarse con uno de esos ganadineros por su posición, o sí no, convertirse en una especie de meretriz, eso era tan poco justo como que un hombre como tú tenga, solitario, receloso y desesperado, que echar mano de la navaja de afeitar. En mí era la miseria quizá más material y moral; en ti, más espiritual,; la senda era la misma ¿crees que no soy capaz de comprender tu terror ante el fox trot, tu resistencia contra la música de jazz y todas esas cosas? Demasiado bien lo comprendo, y lo mismo tu aversión a la política, tu tristeza por la palabrería y el irrazonable hacer que hacemos de los partidos y de la Prensa, tu desesperación por la guerra, por la pasada y por la venidera; por la manera cómo hoy se piensa, se lee, se construye, se hace música, se celebran fiestas, se promueve la cultura. Tienes razón, lobo estepario, mil veces razón, y sin embargo has de sucumbir. 

Para este mundo sencillo de hoy, cómodo y satisfecho con tan poco, eres tú demasiado exigente y hambriento; el mundo te rechaza, tienes para él una dimensión de más. El que hoy quiera vivir y alegrarse de su vida, no ha de ser un hombre como tú, ni como yo. El que en lugar de chin
chín exija música, en lugar de placer, alegría en lugar de dinero, alma, en vez de loca actividad, verdadero trabajo, en vez de jugueteo pura pasión...para ése no es hogar este bonito mundo que perecemos.]

4 de febrero de 2014

4february.

como si todas las espinas que
los poemas han sacado a las rosas
a lo largo de los siglos,
se me clavaran una a una en esta carne.
cada vez.
como si todos los pecados del universo
tomasen fuerza celestial y juzgaran
cuales dioses ateos
este preciso instante.
cada vez.
como si todas las almas de mis ancestros
que habitan el rincón de Tierra donde empecé a respirar,
tiraran de mí con ímpetu invisible,
arrastrándome,
suplicándome,
lentamente resignándose al impulso vital
del destino.
cada vez.
como si me existencia hubiera estado plagada de
soberbia
y envidia,
de egoísmo y rencor
el viento me susurra que olvidé sonreír por última vez
al mirarme en los ojos de mi madre en la puerta.
cada vez.
como si derritiese el primer día de primavera el sol,
el último y más débil manto de nieve que viste los montes;
así me grita el corazón,
desnudo, frío,
aliviado, encogido,
arrugado,
desalmado
cada vez.
cada vez que veo partir el autobús desde dentro.

(lighting up a cigarette.
being back)

5 de noviembre de 2012











just like that deafening infinite silence devoured when a war comes to an end.
just like that second in a concert before pronouncing the first words of a song, that shared in unison stillness.

just like taking a deep breath
holding the air for as much as your lungs can keep it in them (fitting a whole life in it)
and breathing out, smoothly. letting it go. feeling it go.


am afraid i am breathing out now, smoothly. 
feeling it go.
but not wanting it go.


los rituales balineses hindús de la muerte acaban con un silencio desgarrador.













16 de junio de 2012

Hoy te reprocho.


Hoy le quiero reprochar a mi país haber matado toda la creatividad que albergaba en mi desde que por primera vez respiré en esta tierra. Gracias no por no fomentarla, si no por reprimirla y marginarla ocupándola con vacíos contenidos papagayiles. Porque la creatividad va ligada a la imaginación, al pensamiento, a la producción de ideas propias, puras, inocentes, naturales, individuales e independientes. Porque da lugar al criticismo. Porque forma mentes y las cambia sin esfuerzo. La represión de tal, desencadena borregos incapaces de actuar en soledad, viéndose ciegos arrastrados por la histeria colectiva, por pensamientos y acciones en masa y a bulto. Por la ignorancia absoluta y su hermano gemelo su atrevimiento. Por su falta de carácter y de seña. Copias calientes prefabricadas recién salidas del proceso de producción- también conocido como sistema educativo-. Los borregos castigan lo diferente por el mero hecho de serlo. Castigan y señalan la paja en el ojo ajeno. No reflexionan. Actúan. Inútilmente. De un lado a otro. A golpe de batuta. De piedra en piedra. De hostia en hostia. Y así va el país. Y con él todos. Bueno, casi todos.

Hoy le reprocho a mi país haberme obligado a buscarme un futuro lejos, muy lejos de sus fronteras. Te reprocho tu incompetencia para generar puestos de trabajo para profesionales sobre cualificados, con ilusión de renovar las cosas, inteligentes y capaces de educar a pesar de tener que luchar contracorriente con la que nos estás haciendo pasar en los centros de enseñanza. Me sangra el estómago al pensar en lo fácil que es para ti, destrozar a golpe de tijera la educación pública. Vomito al imaginar lo peligroso de sus consecuencias. La puta dictadura en la que nos estás metiendo, jodido país.

Te echo en cara todas las veces que pienso en traerme a mi familia aquí conmigo, cada una de las veces que les echo de menos, cada segundo que mis amigos están por mi cabeza y necesito de sus abrazos, cada noche en vela -que son muchas- a medio camino en estado catatónico por la mala cirugía estética de bisturí casposo y oxidado que le estáis haciendo a mi país. Cada segundo de duda y cada miligramo de rabia que genero al saber de ti.

Te culpo por tenerte gobernado por ignorantes y estúpidos, por ladrones de guante blanco, por fascistas ricos y meapilas. Elegidos, eso sí, por otra mayoría abrumadoramente inútil e inmensamente ignorante, como tú. Te culpo por tu avaricia y egoísmo, España, España: "país de charanga y pandereta". País de casposos y señoritos. De curas y monjas que violan y maltratan. De una iglesia que mete la mano en nuestros bolsillos cada día  y nos quita hasta el condón de la polla porque es pecado. De más meapilas predicadores, rancios que sustentan uno de las instituciones con más dinero del mundo, que rezan eso sí, cada noche por la salvación de sus almas.

Te reprocho tu atraso, España. Tu no haber aprendido. Tu no haber sabido enseñar. Tu borreguismo y apatía, tu vagancia, tu pasotismo, tu esclavitud y tu actual dictadura. Te reprocho todo a día de hoy. Todo.
Me das pena. Me entristeces y sobre todo, sobre todo, me dueles muy  muy adentro. 
Si me esperas, será para cambiarte. No pagaré otro billete desde la otra punta del mundo si no es a ese precio. Cueste lo que cueste.

No te mereces llamarte país. 
Hoy te reprocho hasta el existir.

19 de mayo de 2012

En la ciudad del viento.






Amaneció sábado cerrado. Nubes grises atrapadas en los picos del Monte Victoria y del Monte Cook. Sin ninguna intención de moverse. Desayuné café caliente, tostadas con mermelada y así como embobada perdí la mirada en la luz triste que atravesaba el cristal del salón. Vi empezar llover y el cielo, como en cuestión de segundos, se cerró.
En un estado de precosnciencia post despertante, las neuronas hicieron el esfuerzo de conectar las ideas alojadas en la parte de atrás del cerebro. Me decido. Saldría de casa e iría al Te Papa. Aún muchas cosas por absorber en ese museo de tropecientas plantas.
Reyes maoris, primeros asentamientos en Aotearoa, iwis, canoas. Documentos originales. El tratado de Waitangi. Consigo entender mejor algunas partes más de su rico bagaje cultural. Descubro que los hórreos gallegos son primos lejanos de unas chabolas maoris usadas para almacenar trigo y demás comida. Me sumerjo en la marae, descalza y vibraciones de antecesores maorís envuelven el interior del cuerpo formando sus vísceras con nuestros cuerpos, con nuestra carne invasora. Tocamos con calma entre los dedos la greenstone. Nacida por la erosión de las rocas. Piedra sagrada que trae suerte cuando la recibes como un regalo, al contrario de lo que ocurre cuando la adquieres para ti mismo.

Sintiendo las rodillas flojear, las dejé llevarme por el paseo marítimo a su antojo, y en el vaivén del viento y la lluvia, y de la lluvia imantada por el viento del poniente, y el frío de las olas del mar de Tasmania que venía de parranda con las de su sabio tío mayor el océano Pacífico; en el vaivén de las maderas que separaban mi cuerpo del azul salado, entré buscando refugio del temporal a un mercadillo de artesanía que tiene lugar cada sábado en el frente del agua. Saludo a Zoe, que parece divertida de verme fuera de clase. Yo le sonrío y me siento un poco inquieta. “Aún incapaz“, pienso. Aún insegura. “con tanto como llevas a tus espaldas, y aún te siguen temblando las piernecinas!” El cansancio… eso es. Estaba cansada de toda la semana de trabajo, de los terremotos con los que lidio cada día durante cinco horas que, como muy bien mi tía define a este tipo de especie, son chupópteros. Acaban hasta con el más insignificante mililitro de energía que me raciono para cada día. Y luego tengo que pedalear con la reserva hasta Newtown. Y me lleva cuarenta y cinco minutos y dos salidas de la cadena. Estaba jodidamente cansada aquel sábado, y realmente lo que más me apetecía hacer era tumbarme y no hacer absolutamente nada que requiriese algún tipo de esfuerzo físico por mi parte. Sin embargo, el espíritu inquieto, o tal vez la mentalidad europea que hemos bienheredado de aprovechar el tiempo a cada latido, me había conducido hasta aquel mercado, hasta Zoe, hasta aquellos collares de símbolos maorís.

Cruzo la esquina. Miro al fondo del parking transformado aquel sábado en mercado y algo parecido a una bicicleta con alforjas enormes y un molinillo de viento de colores capta mi atención. De repente vuelvo a la tierra. Focalizo la mirada, me aproximo lenta pero curiosamente hacia aquello y resulta que reconozco al ser humano cuya extensión se llama ‘Karma’. Viste con ropa de montaña: buenas botas, chaqueta impermeable azul, pantalones vaskitos y pelo ya canoso, rizado y un tanto enmarañado larguito. Salté literalmente sobre él.
Álvaro Neil.

¡El biciclown!
Viajando con un mapamundi en su mochila, con destino al más puro de los caminos, con propósito de sacarle la sonrisa hasta a las estrellas. Nariz roja en lugares donde las palabras diversión y alegría no existen en su vocabulario. Campos de refugiados en Camboya, pueblos en Japón tras el gran tsunami de hace unos años… Álvaro inspira.
Yo lo había visto en hispania meses antes de viajar a Wellington, en Callejeros Viajeros o algún otro programa parecido. Recuerdo que me tocó mucho su historia, y esa sonrisa de dientes blancos se quedó grabada en mi memoria visual. Me cuenta Álvaro que ahora para por Aotearoa con ‘karma’. Desde Septiembre recorren juntos estas tierras de leyendas vírgenes y naturaleza salvaje. De paisajes inhóspitos y gentes con luz.
Compartimos una emocionante charla, le compro por diez dólares más el documental que estaba vendiendo en el mercadillo de aquel sábado y le ofrezco mi casa para dormir si lo necesitara en cualquier ocasión. Nos cuenta que ha conocido al asesor de educación de España en Nueva Zelanda, Pablo. Al que iba a conocer a la semana siguiente yo en persona. La humildad reencarnada con los pies en la tierra es este asturiano. La persona menos perdida que probablemente haya conocido. Sabe a dónde va, y se deja llevar por el camino. Sin prisa. No tiene prisa por hacerlo. Duerme ciento ochenta y nueve noches al año a la intemperie. Viaja con una cocinita y me cuenta que come mucho arroz y mucho atún. Que hace algún dinero de sus cuatro libros que ha escrito y estos últimos años del documental que justo le acababa de comprar. Me engancha. Me cautiva su mirada, su sonrisa segura pero inocente, divertida, guasona. Libre. Increíblemente libre.

Afuera seguía lloviendo. Lo dejé acabar de vender sus últimos documentales en aquel mercado no sin antes haber quedado para aquel próximo domingo en el festival que iba a tener lugar en Newtown. Donde yo vivo. Miré atrás a la vez que caminaba, distraída, sonreí y presentí que no tardaríamos en volvernos a cruzar.

Despejó el domingo. El sol nos quiso regalar su calor. Álvaro estaba de nuevo en la calle. Lo encontré hablando con dos chicas españolas y un chico que viajaban en caravana por Nueva Zelanda y le habían reconocido. Le ofrezco mi casa y acepta. Lo habían acogido la noche anterior en Island Bay, precioso tanto  como ventoso. Lo pasó mal para llegar porque el osado záfiro le arrebató la bandera asturiana que orgullosamente preside ‘Karma’, cosida a mano por una asociación de Oviedo que se la manda pulcramente cada tanto a Álvaro.

Setenta y cinco kilos él.
Setenta y cinco kilos Karma.

Juntos subieron la empinada colina que llega al ciento tres A de Coromandel Street. Está todo en la cabeza, me dijo a la par que me miraba y pedaleaba.

Una semana después.. alguien desde Francia se sorprende por esta historia y me afirma nostálgicamente lo “pequeño que es el mundo”. Había leído uno de sus libros. Específicamente el de África.

Y yo...me pierdo vagando en marejadas de pensamientos.. “Cuanto más conocemos.. más viajamos.. más pequeño.. y más grande se va haciendo el mundo.. crece en nosotras y con nosotras.. dando forma a un microcosmos de caminos que se parecen y que, no sin razón alguna, coinciden. un tiempo. Unos segundos. Un café solo. Toda una vida. Tal vez. Este mundo se busca a sí mi mismo. Se retroalimenta de espíritus capaces de arrancar alegría de la tierra baldía…”

Vuelvo con palabras  amables. Son ya de las pocas cosas que me incitan a crear y recrearme en situaciones…

“Lo he leído como siete veces y no me puede gustar más. sigue creciendo, eres ya tan grande...”


Deja de pensar ya, Carla. Es catorce de marzo.

6 de diciembre de 2011

Octoberthetwentyfourth.





"Días felices que pasaron veloces
y
ahora arden en la memoria a fuego lento"


_____

Queman los recuerdos.
Añoraba el olvido que nunca le sonrío dejándole París, Canarias y sus cigarrillos de buenos días
en la cabecera de sus despertares.
Ansíaba dejarse ser plenamente sin tener que asesinar inconscientemente a la parte de ella
que le urgía marchar, volar
y
explorar
olores exóticos y miradas de pupilas negras brillantes
en esquinas de bares.
Sin tener que asesinarse cada segundo,
sin estar, a fin de cuentas, cada vez que entablaba una conversación,
o se cruzaba con unos bonitos ojos sobre esa opacidad alemana que le invadía.
O cada vez que una sonrisa amable le revolcaba en turbulentas sensaciones de duración ínfima,
que la elevaban de la reaficción de sus vaivenes.

Andaba, quizás, huyendo de ese verbo tan desgastado y vital,
tan cotidiano,
como el dióxido de carbono a través de nuestras fosas nasales.

Y no. Ya no. No se recuerda.
Trazos, pinceladas expresionistas de un cuadro extravagantemente colorido
que Van Gogh dejó por imposible, abandonado en una esquina sucia
entre platos y cucarachas de su casa en la Provenza francesa,
justo después de cortarse la oreja.

Tal vez la pura esencia del arte sea esa;
no ser, no estar.
Algo así como las fotografías en blancoynegro.

16 de noviembre de 2011

veintiochodeseptiembre2011.


Y llevando mucho tiempo queriendo escupir en papel todo lo que
ha recorrido sus jodidas venas, cada centímetro de cada uno de sus átomos,
asfixiándola como lo ha hecho la emoción ahogada de lágrimas o
el más puro y plancentero dolor de risa.
Muscular eso sí.
Y llevando muchos meses sin atreverse a amarrar la tinta de un boli
y dejar fluir cada trazo de su piel, cada arruga de sus mil sonrisas regaladas y todo lo que
lloró por esos ojos azules y blancas cejas frondosas
que no volverían a encontrarse con los suyos nunca más
sobre respiraciones terrestres.
Y llevando muchas conversaciones recreándoles en sueños, y
tras tantas notas fusas en pentagramas regidos por claves de do en tercera
y melodías disonantes...

decide cobijarse: pongamos jazz tranquilo, o blues mezclado con algo chill de fondo.

Conversaciones pasajeras de almas por las que -para qué mentirnos-, pagaría
por conquistar.
A penas un centenar de horas y revivirá recuerdos vagos de aquel piso en Jorge Vigón,
de bromas confidentes entre patos, patitos y coches blancos.
A penas cinco días para que recuerden su esencia física primera en el vaivén interminable de oxígeno y dióxido de carbono,
de sístole y diástole ya desgastadas,
de sangre
bombeante por sus sienes
y de fluir por este worn-out camino que va
abriéndose entre sus pies
con cada exhalación.

Sillas de madera impregnadas de un olor nostálgico a moqueta inglesa.
El casamiento, los padres de Tom; seamos tolerantes con la divergencia donde se cobijan las rarezas de las mentes temerosas de descubrirse sin barba al mirarse al espejo por la mañana.
Y sigue aguantando la mirada, Carla, digo... Kenza, no rías, haz uso de ese escenario teatral que te
transporte a siglos lejanos para ser políticosocialjodidamente aburrida, convencionalmente aceptada y querida.
Luego, claro, exige involuntariamente compresnión o palabras amables.
Gramolas, loros;
falta de sexo, de mucho, salvaje y sucio sexo.
Y falta de ti.
Apúntatela.


Alles raus, wais keine Miete Zahlt.

15 de marzo de 2011



Me gritas que luche
fight, fight, fight
y me tocas el corazón con la mano ardiendo;
cuida, aún está semihelado.

Como destripar una manzana sin tan siquiera haberle quitado la piel,
y con los dedos arrancarle las semillas que alberga en su eje.
Solías germinar en verde, en rojo, en amarillo
cambiar de un árbol a otro,
variar entre las ramas.
Cantidad exacta de oxígeno, agua y luz que hacía nacerte cada vez.

Te susurro que no hay suficiente luz para seguir nadando,
(me miento)
tampoco hay suficiente oxígeno en el agua.

Pero grítame que luche, remuéveme la conciencia
que yo te escupo, entre lágrimas, mis entrañas.
Grítame de vez en cuando que luche para que no me duerma.
Para que me arrepienta, y diga que "tal vez",
que aún albergamos esperanza.
Dime que luche, rómpeme las costillas y sácame el corazón por la garganta,
(esta vez quédatelo).

La nada ha matado a nuestro todo.

No me chilles que grite
que luche, que grite, que
chille, que luche.

No me desgarres
el jodido corazón con las uñas y las manos tan frías
que no lo siento.
Y sin sentirlo, mientras tanto,
pregúntame si aún camino hacia delante.


[Photo by my sis, Érika a.c]

8 de febrero de 2011

etched in the air


ella miró sus manos


y pensó que eran horas intempestivas
para recordar aquella vez
en aquel bar, en aquel callejón,
a la sombra de la preocupación,


cuando una voz de mujer
le susurraba que eran el vivo reflejo
de la fortaleza que tenía.

pero las miró más de cerca;
las sorprendió agrietadas
como si derepente hubieran envejecido
treinta años con un parpadeo.

El tiempo pasa, pensó; para todo.


lo acababa de volver a hacer.

tu jazz está naciendo.


1 de febrero de 2011




Intermitencia imprevisible la tuya
de aparecer como una sombra
entre dos postales de Europa.

Mis pisadas se mezclan en el más
inconsciente de los devenires griegos,
re-calcando tus apariciones inesperadas.

Que baños sin coherencia y humo se cuiden
del atisbo de nuestra no razón.
Prendiendo de eso que tú gastas
para que no desaparezca lo que falta cuando
todos se van.

Susúrrandome perdones con las manos,
resbalando cada letra por tus dedos, olvídate.
Olvidas la
p de 'principio' y la n de 'nunca más'.
Nunca lo consigues, siempre te tendré suplicando
los porqués con parpadeos de pupilas transparentes.

Ríndete, no hables. No digas nada con los labios.
Articula ese agridulce impulso con el más
caótico y el más
ahogado
de los gemidos.

Sécate la boca; ponte, Sol. Da paso a que alumbren
por la noches trozos de tierra suspendidos en el espacio
con esos livianos rayos y el dudoso repertorio de reflejos
desgastaos de tus modos.

31 de diciembre de 2010


El alcohol me subió como la pólvora; me quiere, se lo noto, lo sé, pero necesita estar un tiempo sólo, sin novia; delante de un capuccino y postres típicos, frío afuera, me acuerdo de tí; coger el bar, el camino directo a no salir de aquí en mi puta vida.




Fotografía el colgromerado que
me invade, me forma y me escapa.
Extráeme lo que escuece tanto. aunque sean espinas de rosas naranjas.

Sí. Es así; es por tu no presencia, que no estoy. Que he perdido la confianza en cualquier ser humano. Que no puedo confiar en nadie más.



perdonad que me quite de en medio.

12 de diciembre de 2010

haciendo estas canciones.



Hace ya tiempo no dejo que nadie entre por aquí,
hace tiempo que ni yo sóla me dejo.
Hace tiempo que escuchando sin hablar, me observo hablando sin escuchar.

Hace tiempo que aquí, sólo comparto sola,
me marcho de nuevo -espero esta vez muchos años.
Las plumitas partidas no pegan así tan sencillo.

Hace tiempo que al caerse el Sol, me mata el escozor en los ojos,
hace tiempo que no respiro, porque tanta agua, sin nombre, sin lugar, sin poder,
me inunda.
Hace tiempo que encarno lo Sublime de Keats

Hace ya un tiempo que me arañan las entrañas,
que me sujeta tirando fuerte con guantes
que me encadena la sonrisa.

Hace ya mucho tiempo que dejé de confiar en las miradas,
hace ya que lo de mirar no es lo mío.
No hace tanto que me creo confiar en esas palabras dulces y
-como tú dices-
baratas al tacto, aunque no me cuele ni el poco aire que exhaláis al pronunciarlas.

Hace ya tiempo que inspira de tanto que duele.
Hace ya que llueve. La cuarta del Otoño; la segunda de Diciembre.
Hace ya que no me engaño, que me alejo y me pierdo consciente.

Hacía que era mi cuerpo, y no yo. Hace ya que yo, y no mi cuerpo.
Que -no- quiero. Que -quiero.

Poco hace que no sueño. Muy poco.

Mucho de vivir otras vidas para sobrevivirnos.
Poco de sonreir de verdad. Poco de fumar y leer y cantar, Mucho de tocarte, correr-te, gritarte.
Mucho que viajo. Mucho.

Mucho y poco que estoy en el camino con esta basura
que repelerían hasta aquellos soñadores provenzales de tus tierra.



Cariño,

hace ya mucho que la única forma de sobrevivirnos es el Arte.






__

[Lo raro es que a estas alturas ya quiero follarte hasta el alma.
Lo feo es no ser insolentes, como fueron Adan y Eva]

23 de noviembre de 2010


"En aquel tiempo yo tenía veinte años y estaba loco.
Había perdido un país pero había ganado un sueño, lo demás no importaba.
Ni trabajar, ni rezar,
ni estudiar en la madrugada junto a los perros románticos.

Y el sueño vivía en el espacio de mi espíritu; una habitacion de madera en penumbras, en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí y visitaba el sueño: estaba eternizado en pensamientos líquidos, un gusano blanco retorciéndose en el amor.

Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: ¡Crecerás! Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto y olvidarás.

Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.

Estoy aquí, dije, con los perros románticos,
y aquí me voy a quedar."




[Roberto Bolaño]

















Getting high; running wild among all the stars above.
Sometimes it's hard to believe you remember me
.

20 de octubre de 2010


Defoe entre recuerdos que atropellan la no cordura de no acostumbrarse. Estar de vuelta. Sabor a la última cerveza del día. Guinness. Negra. Sonrisas que nos refugian en aparente rutina. Que no llega. No. Llega guitarra, y el i'll kill her, el stand by me, el le voy a cobrar a tus labios tus miradas. Llega teatro. Llega el puto momento en el que me vuelvo tóxica. Yo, sí. Del taste of your lips. Adicta a huir. A tender. Tiendo a cargarme lo que más quiero.
Y luego, a subirle el volumen tanto a las notas más agudas de los acordes menores, que no me escuche ni gritar; while wandering around the streets of the worn out Logroño, aimlessly.
Sábanas que no me atrevo a cambiar. Mañanas frías. Octubre. Otro Octubre más.
Olor a madera y cuerdas y humo y a tí. Y a tí por mis dedos y mis pulmones.

Y tu Sol de la azotea, y Naim Yael. Despiértame para ir a clase, tengo que llegar a Clifton a la una.
Douce nuite, petarda. joder. Joder.
Trenes, verde.. verde mágico. Molten soul, Voldenpark, Amsterdam en Julio.
Au revoir, bonita. Despégate. Pero devuélveme Nottingham, tal como lo dejamos.

Con acordes desafinados y jam sessions sujetándonos las ganas.
Dame viajar cada día en bici morada. Dame sus calles. Ye Old Salutation. Algo de jazz con buenos baterías.

Quítame-los. No quiero más recuerdos felices.
El invierno se ha comido al Otoño.

31 de mayo de 2010

... sing out, and if you want to be free, be free.


Esta es una de esas noches, en las que con Jack Johnson y Cat Stevens de banda sonora de mis pensamientos, acariciando dulcemente mis oídos

no puedo hacer mucho más que mirar atrás
y reir,
y sonreir.

Sobre todo después de conversar contigo;
es tan fácil dejar que las palabras fluyan
que las historias vengan,
que pasen como fotonovelas
y que nos lleven de un año a otro en cosa de segundos.
De las playas invernales del julio neozelandés,
a la huelga de funcionarios de la semana que viene en España,
al patio de tu escuela de monjas por allá cuando tú estabas en cuarto de la ESO
y yo en segundo, y presenciamos-o al menos lo intentamos-la manifestación contra la guerra de Iraq.

Monjas.
!Ay madre!
Corría aquel primer y lejano año de universidad por Logroño en el que por casualidades de la vida, pues bueno, digamos que acabé en una residencia de monjitas agustinas.
Claro, por aquellos años mi excentricidad estaba en pleno auge tanto o más que mi rechazo e inconformismo hacia la -voy a decir- sociedad- por no entrar en disecciones.
Y me habéis venido a la cabeza muchachas... Blanca, Lo, Eva, Cris, Glo, Lauras, Naiara, Bea, Viky.

Y aquella misa de Navidad a la que me llevásteis casi engañada y de los pelos, joder, qué escenario.
En la banda derecha las cuatro monjillas con un par de guitarras; en la banda izquierda las aproximadamente diez novato-pringadas. En el centro presidiendo, el cura.
Yo con una camiseta borrokilla
cortada de tal forma que se me veía más de la mitad del sujetador por un lado, pantalones piratas por debajo del culo enseñando, enseñando, y gorra. Espatarrada en aquel banco de dios-nunca mejor dicho.
Miradas punzantes sobre mi persona, a las que me fuí acostumbrando a lo largo del resto del año.

De repente, nuestra querida Sor Luci, madre superiorísima, se incorpora y sin darme opción a la negativa, me da una petición para leer.
¿Yo leer ahí de pie? Me quise morir de la risa.

Lo hice, claro, pero a mi manera (=

Sólo diré que fuí llamada mala cristiana después de aquel espectáculo.

Y me esforcé durante todos los meses que pasé en aquella pseudocarcel, en corroborar tal apelativo que me había sido asignado.


Hubo diversos capítulos de: poner bandera republicana en la pared una noche/ al día siguiente tenerla tirada en la cama; dejar condones esparcidos por la mesa de estudio a propósito/ al día siguiente ver que la monjilla de turno lo pasaba peor que yo contándomela; diversos episodios de camiseta un poco provocativa que dejaba entrever los pecados, durante las comidas y cenas, y la inmediata reacción de Minimonja subiéndome la manga y mandándome a ponerme algo decente; piercing en el labio/quítate ese cacharro da la boca y un largo etcétera.


Irremediablemente mirando atrás con mucho cariño,
y dándome cuenta de que

so far things are not that bad at all.


Let's chill out and try to succeed studying these hours left tonight

30 de mayo de 2010

In Bohemia.


Drawn blinds and flaring gas within,
and wine, and women, and cigars;
Without, the city's heedless din;
Above, the withe unheeding stars.

And we, alike from each remote,
the world that works, the heaven that waits,
con our brief pleasures o'er by rote,
the favourite pastime of the Fates.

We smoke, to fancy that we dream,
and drink, a moment's joy to prove,
and fain would love, and only seem
to love because we cannot love.

Draw back the blinds, put out the light:
'tis morning, let the daylinght come.
God! how the women's checks are white,
and how the sunlight strikes us dumb!




[Arthur Symons]


..fumamos,
para imaginarlo soñamos,
y bebemos,

y bebemos,
y bebemos,
y bebemos.

Porque tras muchas teorías, charlas, debates ...
después de muchas horas bebiendo, y fumando, y soñando
he estado lo más cerca de mí misma
de lo que nadie podrá nunca estar
(remarco el nadie, y el nunca).




Casi 9 meses en esta isla





22 de mayo de 2010

... porque -pocas cosas son comparables a


amanecer

sin ropa

por la mañanas.





pd: la tierra de los ángulos, finalmente, me está enamorando. Justo ahora, que me tengo que ir.

14 de mayo de 2010

De cuchillos.


... rajaste mi vida de arriba a abajo

y luego,

you just never gave a call back.

_

[Putas leyes físicas, eso es lo que somos]